El sacrificio
¿Como pesa la palabra "sacrificio" en nuestro inconsciente?
La palabra "sacrificio" según la RAE tiene asociadas palabras como muerte, matanza, abnegación, ofrenda, repugnancia, peligro, holocausto, inmolación, martirio... ¿alguna de esas palabras se relaciona con el amor como los mandatos familiares nos hacen creer?... todas implican abandonar algo, la pérdida y eso se hace de manera violenta.
Me pasó que tuve una pareja que me reclamaba lo que había sacrificado él en su vida para que yo esté bien y pretendía que por ese acto, yo haga lo mismo (de hecho, lo hice porque yo también traía esa información heredada). Y eso me generó rechazo. En primer lugar, porque nunca le pedí que sacrifique nada y en segundo lugar, porque nuestra relación no tenía bases fuertes para mantenerse si uno de los dos (o los dos) realizábamos un sacrificio. Es muy triste ésto.
Y eso de "sacrificar" cosas por el otro, viene como mandato, como información heredada desde nuestros ancestros que encontraban en el sacrificio la única forma de subsistir y si alguno hacia algo que estuviera en contra del sacrificio, era considerado un disruptivo, un egoísta.
Hoy mi presente me enfrenta a cuestionarme este mandato, un mandato que me hizo más mal que bien en todas mis relaciones interpersonales, no solamente aquellas que involucraban parejas, también de amistades, familiares... en todas, de manera consciente o inconsciente, "sacrifiqué" parte de mi, parte de mi esencia, parte de mi autoestima para sostener vínculos, algunos de esos no iban para atrás ni para adelante.
Sin embargo, me enfrenta desde un lugar de aceptación que tiene que ver con que los que me "enseñaron" que el sacrificio era un camino, un instrumento para gestar relaciones, no tenían otras herramientas para transmitir. Y por ese lado viene el cuestionamiento desde la aceptación porque yo no puedo hacer nada con lo que mis ancestros aprendieron pero si, puedo hacer algo a partir de ahora y por mi y para mi.
El sacrificio, tarde o temprano, trae sufrimiento porque cuando alguien pide que vos sacrifiques algo por él/ella o cuando vos lo hacés desde un lugar de necesidad para que esa persona continúe en tu vida, lo que termina haciendo es rompiéndote en pedazos; cada uno se rompe para agradar, mantener y continuar con vínculos que hasta pueden resultar tóxicos y dañinos, ya que a la larga aparece el reclamo, el "porqué si yo me sacrifiqué por vos, vos no lo hacés por mi" o "todo el sacrificio que hice para que sigamos juntos".
Y luego del sufrimiento viene la culpa, esa que te lleva a pensar si pudiste hacer más por el otro, si pudiste hacer más para que (de alguna manera) obligar a que ese otro continúe a tu lado. Y todo ésto, ¿a costa de que? a costa de la paz interior de las personas que no sabemos, que no aprendimos a reclamar desde la abundancia, sino desde la pérdida (al menos hablo de mi generación).
Mi misión en este caso es formar a mi hijo y brindarle que todo lo que haga en la vida sea desde la conciencia del merecimiento y no aceptar desde la necesidad lo que los otros pueden brindarte. No todas las personas que llegan a tu vida se van a quedar, ni todas se van a ir, ni todas te van a querer, ni todas te van a odiar... le voy a enseñar que nadie se merece tener relaciones "sacrificadas" en la vida, que si resuenan, se quedan con uno y sino, soltarlas.
Yo aprendí esto a los 45, espero que mi hijo lo aprenda mucho antes: el sacrificio no sirve bajo ningún concepto, no justifica nada bueno para la vida de las personas.
💓

Comentarios
Publicar un comentario