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Hace poco más de un año, tuve una compra impulsiva gloriosa: me enteré de que Oasis se volvía a juntar, que salían de gira y que venían a la Argentina… y ahí nomás hice todo lo humanamente posible para conseguir mi entrada. La conseguí: segunda noche, platea alta Belgrano. Un año después, hice algo todavía más grande: mi primer viaje sola. Sí, sola. Sin conocidos en el avión, sin nadie esperándome en Buenos Aires, sin compañía en mi recorrido. Solo yo, con mis valijas y mis nervios. Fueron días intensos, con un mar de emociones rugiendo adentro: alegría, ansiedad, llanto, felicidad, pánico y, finalmente, autosuficiencia. Estar en la ciudad más grande del país, volver a viajar después de tantos años, salir por fin del pueblo y darme cuenta de que sí puedo. Y ahí entendí algo más profundo: sentí que rompí un patrón inconsciente que me marcó durante tanto tiempo —ese famoso “no poder” que siempre estaba agazapado en mi cabeza. Puedo más de lo que mi mente me vende. Puedo caminar horas por...

✉️ Carta abierta: Lo que no se ve, no se sana

  "La vida no te pone frente a las personas para que las juzgues, sino para que te veas." Eso me dijo una vez alguien, y recién ahora entiendo lo profundo que es. Hace poco se activó en mi vida una situación dolorosa. Una persona que yo consideraba muy cercana, casi como una hermana, adoptó una actitud que me resultó desleal. No voy a entrar en detalles, porque no se trata de exponer a nadie. Esto va más allá de una historia puntual. Se trata de lo que esa historia vino a mostrarme de mí. En medio del impacto, del enojo, del dolor —porque sí, dolió (y aún duele) mucho—, surgió en mí la necesidad de mirarme. No desde el lugar de la víctima que espera una disculpa, sino desde el alma que quiere comprender. Porque si la vida me trae esto, es por algo. ¿Qué parte de mí está siendo convocada a crecer, a sanar, a reparar? Y ahí, mientras limpiaba la casa —porque el cuerpo siempre acompaña al alma en estos procesos—, apareció un recuerdo. Una escena vieja, de hace más de veinte...

Duelar

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  Duelar es un proceso inevitable que ocurre tras la pérdida de algo o alguien en nuestra vida. Puede ser la aceptación de que alguien ha trascendido a otro plano, el fin de una relación (amorosa, de amistad o familiar) o la aceptación de cambios que transforman lo conocido en algo nuevo. Es un proceso que todos deberemos enfrentar en algún momento. A lo largo de mi vida, he experimentado el duelo en varias relaciones pero hoy me quiero centrar especialmente en una relación de amistad. De hecho, en este momento estoy enfrentando el duelo de una amistad de largo tiempo que ya no resuena conmigo. Aunque hay un sentimiento de aprecio hacia esa persona, debo aceptar que nuestras vidas ya no se encuentran en sintonía. Vengo reflexionando sobre la naturaleza de nuestra relación desde tiempo atrás, y observo que estuvo marcada por altibajos a lo largo de los años, lo que finalmente me llevó a cuestionar su verdadera base y su impacto en mi bienestar emocional. Este proceso de duelo me ll...

El sacrificio

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¿Cuántas veces nos dijeron que había que sacrificar cosas para que el otro sea feliz? ¿Como pesa la palabra "sacrificio" en nuestro inconsciente? La palabra "sacrificio" según la RAE tiene asociadas palabras como muerte, matanza, abnegación, ofrenda, repugnancia, peligro, holocausto, inmolación, martirio... ¿alguna de esas palabras se relaciona con el amor como los mandatos familiares nos hacen creer?... todas implican abandonar algo, la pérdida y eso se hace de manera violenta. Me pasó que tuve una pareja que me reclamaba lo que había sacrificado él en su vida para que yo esté bien y pretendía que por ese acto, yo haga lo mismo (de hecho, lo hice porque yo también traía esa información heredada). Y eso me generó rechazo. En primer lugar, porque nunca le pedí que sacrifique nada y en segundo lugar, porque nuestra relación no tenía bases fuertes para mantenerse si uno de los dos (o los dos) realizábamos un sacrificio. Es muy triste ésto. Y eso de "sacrificar...

No le gustás tanto

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Existe una comedia romántica que se puede ver en alguna de las plataformas de streaming que se llama "A él no le gustás tanto", en esta peli una chica súper soñadora se encuentra con un chico muy realista quien le hace ver que las acciones valen más que las palabras. Hoy soy esa chica súper soñadora mezclada con ese chico muy realista. Una suerte de Dr. Jekyll y Mr. Hyde de la posmodernidad sentimental. Hoy me divido en dos partes: la parte que espera una comunicación y que sobrepiensa y la otra parte, la de la acción, la que me indica que efectivamente "no le gusto tanto". Siento que ya voy un paso más allá en mi evolución personal, hasta hace un tiempo solamente coexistía mi parte soñadora, la que me llevó a cada fiasco, a cada fracaso, la parte que se valía solamente de las palabras sin mirar las acciones.  En este momento por lo menos están las dos, pugnando por imponerse cada una; por momentos quiero ser esa soñadora y por el otro, me abofetea la realidad. Creo...

Vínculos

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La vida te saca gente y te acerca otras. Hace ya tiempo que vengo analizando mis vínculos, y no solo aquéllos de carácter amoroso, sino todos. Durante el año pasado, mi vida vincular dio un giro de 180°. ¿Y a qué me refiero con esto? Bien, les voy a contar: Mi vida inició un proceso de limpieza; más que de limpieza, de depuración. Le dió ON al filtro y empezó a depurar. Gente que creía que iba a estar para siempre, ya no está o está menos. Gente que antes me escribía todos los días y yo hacía lo mismo con esa persona, casi que ya desapareció. Hoy llegan días en que el teléfono está mudo horas enteras. Hoy no estoy tan pendiente de que si se hace algo el finde o no. Hoy el foco no está en los otros, está puesto en mi, en conocerme, en aceptarme... es la primera vez en mi vida en que accedo a eso, en que me lo permito. Seguramente haya quienes me tilden con algún adjetivo poco calificativo; sin embargo, estoy empezando a entender que lo que otros piensen o hagan, siempre habla de ellos, ...

No existió un nosotros

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  No pudimos, no supimos querernos No pudimos, no supimos sentar las bases sólidas de una relación No pudimos, no supimos acompañarnos No pudimos, no supimos respetarnos No pudimos, no supimos madurar juntos No pudimos con las circunstancias. No supimos perdonarnos, ni supimos pedir disculpas No pudimos, ni quisimos conocernos No pudimos salir adelante juntos, ni quisimos intentarlo. Buscamos el camino más fácil, aunque desde la perspectiva de cada uno,  hicimos más por el otro, de lo que en realidad hicimos. La separación era el resultado definitivo, no había otro camino. Mucho rencor, mucho resentimiento; en definitiva, muchas cosas no dichas a tiempo y otras que no dijimos nunca. Queríamos cosas diferentes y nunca quisimos lo mismo. Vivíamos en un tira y afloje constante, para ver quien de los dos era mejor, para ver quien le ganaba a quien. No supimos tener humildad, reconocer errores, no supimos tener amor.  Amor del que hace a las personas crecer. Nos quedamos estan...